jueves, 20 de febrero de 2020

Ecualizador de prácticas ágiles, sintoniza la agilidad de tu equipo de trabajo

De vez en cuando conviene volver a comentar los fundamentos del enfoque ágil, especialmente cuando comprobamos que ser o no ser ágil parece algo bastante difuso o al menos poco consensuado :- ). Hace tiempo ya publiqué un post llamado "¿Qué es ser ágil? ¿por qué debería interesar ser ágil?" en el cual doy mi opinión al respeto. En este post quiero ilustrar con el "Ecualizador de prácticas ágiles" una forma sencilla y visual para mostrar el nivel actual de transformación ágil en un determinado contexto. Ser ágil no es un "todo o nada", más bien es estar en un cierto nivel de agilidad.

Para la explicación utilizaré el catálogo de prácticas ágiles de nuestro enfoque Agile Roadmap, el cual incluye 42 prácticas ágiles provenientes de los 4 métodos ágiles más populares: Scrum, Kanban, Len Development y Extreme Programming. Este catálogo se muestra en la siguiente figura, en la cual dichas 42 prácticas se ubican en los métodos correspondientes. Resulta evidente que existen ciertas prácticas exclusivas de unos métodos pero también bastantes compartidas, además de 4 prácticas fuera de dichos métodos pero que también considero útiles.


De esta figura se constata que aplicar en exclusiva un método ágil no parece ser lo más conveniente pues se estarían descartando prácticas que también podrían ser útiles. Es decir, una transformación ágil no debería estar restringida a un determinado método, lo importante son las prácticas que podrían representar una oportunidad de mejora en el contexto donde se van a aplicar, independiente del método ágil del cual provengan. Según esto, podríamos parafrasear "Talk is cheap, show me the code" por "Talk is cheap, show me the agile practices" :-). Básicamente en AgileRoadmap proponemos un sencillo modelo para ayudar a iniciar una Transformación Ágil (o reconducir una ya iniciada). Dicho modelo se basa en evaluar los objetivos que interesa conseguir, las prácticas que pueden contribuir a ello y los desafíos que podría conllevar la implantación de dichas prácticas. Con lo cual, lo que conseguimos en AgileRoadmap es visualizar el estado de agilidad de un contexto de trabajo y según eso tomar decisiones respecto a incorporación o intensificación de la aplicación de ciertas de prácticas ágiles. La metáfora de esta evaluación es un ecualizador de prácticas ágiles como el que se muestra a continuación. 


El ecualizador ilustra el nivel de aplicación de cada práctica ágil. Según el contexto y los objetivos de mejora que interesen, la selección de prácticas que deberían aplicarse o intensificar su aplicación son aquellas que más contribuyan a cumplir dichos y que presentes unos desafíos que sean factibles de superar. Cada contexto de trabajo (equipo, línea de trabajo, proyecto, producto, etc.) podría tener su propio ecualizador pues sus objetivos de mejora, la diversidad de su trabajo y las formas de gestionarlo pueden ser diferentes.

En conclusión, ser ágil indudablemente es estar alineado con los valores del Manifiesto Ágil, pero esto, llevado a terreno debe manifestarse en aplicar prácticas ágiles, mientras más y con mayor intensidad mejor pues más significativa será la mejora.


Patricio Letelier

www.tuneupprocess.com